El Mundial 2026 será el más grande de la historia, pero crecen las dudas sobre si será el mejor
Con 48 selecciones, 104 partidos y tres países anfitriones, el Mundial 2026 promete romper todos los récords. Sin embargo, mientras la FIFA celebra la expansión del torneo, cada vez son más las voces que se preguntan si una Copa del Mundo tan gigantesca no terminará perdiendo parte de la esencia que la convirtió en el evento deportivo más importante del planeta.
La edición que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá marcará un antes y un después. Por primera vez participarán 48 equipos en lugar de 32, lo que incrementará la cantidad de encuentros de 64 a 104 y extenderá la duración del certamen. Para la FIFA, la decisión apunta a abrirles la puerta a más países y ampliar el alcance global del fútbol. Pero no todos están convencidos de que más sea necesariamente mejor.
Uno de los principales cuestionamientos apunta al aspecto deportivo. Con más selecciones clasificadas, algunos especialistas consideran que la diferencia de nivel entre varios equipos podría generar partidos menos atractivos en la fase inicial. Al mismo tiempo, el calendario más cargado supone un mayor desgaste físico para los futbolistas, que llegan al torneo después de temporadas cada vez más exigentes.
La logística también aparece como un desafío sin precedentes. Los equipos, periodistas e hinchas deberán desplazarse entre 16 ciudades distribuidas en tres países y miles de kilómetros de distancia. Las largas horas de viaje, los distintos climas y las diferencias geográficas podrían influir tanto dentro como fuera de la cancha.
Desde el punto de vista económico, el negocio es enorme. Más partidos significan más derechos televisivos, más patrocinadores y mayores ingresos para la FIFA. De hecho, distintos análisis sostienen que podría convertirse en el Mundial más rentable de la historia. Sin embargo, el aumento de la demanda también impacta en los bolsillos de los fanáticos, que enfrentan costos cada vez más altos en entradas, alojamiento y transporte.
Las críticas no son nuevas. Incluso antes del inicio del torneo, algunos observadores ya advertían que la expansión podía terminar diluyendo el atractivo de la competencia. La gran incógnita es si el espectáculo logrará mantener la intensidad y la emoción que caracterizaron a las ediciones anteriores o si el exceso de partidos terminará afectando el interés del público.
Del otro lado, los defensores del nuevo formato destacan que permitirá la participación de países que históricamente tenían pocas posibilidades de clasificar y que ofrecerá oportunidades inéditas para el crecimiento del fútbol en mercados emergentes. Además, sostienen que la mayor cantidad de encuentros puede generar nuevas historias, sorpresas y selecciones revelación.
Mientras la pelota ya rueda en Norteamérica, la respuesta definitiva todavía está por escribirse. Lo único seguro es que el Mundial 2026 ya hizo historia por su tamaño. Ahora deberá demostrar que también puede hacerlo por la calidad de su fútbol.




