Salud

El engaño y el enamoramiento generan cambios en el sistema cardiovascular

Si bien se trata de dos situaciones diferentes, ambas generan un aumento del flujo sanguíneo liberando dopamina y oxitocina que ayudan a dilatar los vasos sanguíneos y reducir la presión arterial. También se produce una reducción del estrés.

El calendario marca dos fechas consecutivas cargadas de emociones intensas. El 13 de febrero, Día del Infiel, y el 14 de febrero, Día de los Enamorados. Dos jornadas que comparten un denominador común: el impacto emocional profundo. Desde la cardiología, este contraste no pasa inadvertido, porque el corazón no solo late: responde al estrés emocional de forma concreta y, a veces, peligrosa.

Desde la Federación Argentina de Cardiología (FAC), se destaca la importancia de la construcción de relaciones humanas sanas, verdaderas, amorosas que fomenten la salud cardiovascular.

La trampa

Son muchas las acciones que el/la infiel realiza para poder concretar ese encuentro velado, íntimo, que solamente es conocido por dos personas. Esta situación pone en alerta a todo el cuerpo y en especial al sistema cardiovascular. Entre los procesos se destacan la liberación de hormonas y la activación de neurotransmisores que favorecen la salud del corazón. Situación similar que se produce en el enamoramiento.

Así, entre los beneficios se encuentra la mejora del flujo sanguíneo. Esto se debe a que se libera dopamina y oxitocina que ayudan a dilatar los vasos sanguíneos, reducen la presión arterial y mejoran el flujo de la sangre.

También se produce una reducción del estrés dado que disminuye el cortisol al tiempo que aumenta la liberación de serotonina que se asocia con el estado de bienestar y la felicidad. Además, en un período corto, se produce una aceleración del ritmo cardíaco manteniendo al corazón activo.

La verdad sale a la luz

Existe una entidad clínica reconocida llamada cardiomiopatía por estrés, también conocida como síndrome del corazón roto o miocardiopatía de Takotsubo. Se trata de una disfunción transitoria del músculo cardíaco que puede simular un infarto agudo de miocardio, con dolor torácico, falta de aire, cambios en el electrocardiograma y elevación de marcadores cardíacos, pero sin obstrucción de las arterias coronarias.

El detonante suele ser un evento emocional intenso: una ruptura amorosa, una infidelidad descubierta, una discusión violenta, una pérdida afectiva o incluso una emoción positiva extrema. El corazón, expuesto a una descarga abrupta de catecolaminas —las hormonas del estrés—, entra en un estado de “aturdimiento” funcional que compromete su capacidad de bombeo.

Si bien puede afectar a cualquier persona, es más frecuente en mujeres, especialmente después de la menopausia, aunque cada vez se describen más casos en varones jóvenes sometidos a estrés emocional sostenido. En fechas como estas, donde se intensifican expectativas, frustraciones, culpas y conflictos vinculares, el riesgo no es teórico: el cuerpo responde a lo que la mente procesaseñala el Dr. Luis Cicco (MN 81369), cardiólogo integrante de la FAC.

Desde la mirada cardiológica, es clave entender que el estrés emocional no es un concepto abstracto, sino un factor de riesgo cardiovascular real. Dormir mal, consumir alcohol en exceso, discutir, ocultar conflictos, vivir en tensión o atravesar situaciones afectivas límites puede desencadenar respuestas cardiovasculares adversas, desde arritmias hasta cuadros como la cardiomiopatía por estrés.

Al respecto, Cicco dice que “el mensaje en estas fechas no apunta al juicio moral, sino a la conciencia corporal. Escuchar al cuerpo, reconocer síntomas de alarma —dolor en el pecho, opresión, palpitaciones, disnea— y consultar de forma precoz puede marcar la diferencia. La mayoría de los pacientes se recupera completamente con tratamiento adecuado, pero el diagnóstico oportuno es fundamental”.

En la semana del amor, y también de las verdades incómodas, vale recordar que cuidar el corazón no es solo una metáfora. Gestionar el estrés, hablar, pedir ayuda y sostener vínculos saludables también es prevención cardiovascular.

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