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Estado deplorable de las veredas en Béccar

Es una verdadera verguenza el estado en el que se encuentran las veredas en el barrio residencial de Béccar. La calle Ayacucho esquina Rivadavia, donde se encuentra la vivienda que habitó durante varios años Héctor Germán Oesterheld, el más importante guionista de historietas argentinas y compartió con Elsa Sánchez, su compañera de vida, y sus hijas Estela, Diana, Beatriz y Marina, todos ellos desaparecidos durante la dictadura militar, merece por lo menos cierta consideración y respeto, además de evitar los tremendos inconvenientes en una arteria que es una de las puertas de entrada al barrio de Béccar.

La Casa de Oesterheld en Beccar
La Casa de Oesterheld en Beccar (archivo)

Vale mencionar que esta vereda es de vital importancia ya que transitan por ella cientos de alumnos que concurren a la Escuela Nro. 3 «Luis María Vernet» con madres, con bebes en cochecito, vecinos en silla de ruedas y personas añosas que caminan por el lugar a diario intentando no tropezar por las raíces invasivas de Paraísos podridos que destruyen las aceras y ponen en peligro la seguridad de los transeúntes. Además, esa arteria es de vital importancia para los cientos de trabajadores de la construcción, mantenimiento de pileta y jardinería que concurren a diario a los barrios del bajo de la barranca, como el Boating Club, Los Cardos, San Isidro Chico y demás.

Otro grave problema resaltado en varios chats de vecinos dan cuenta de los inconvenientes que padecen a los propietarios de casas sobre la calle Rivadavia entre Ayacucho y Uriburu donde permiten estacionar a ambas manos los vehículos de desaprensivos conductores que dejan sus autos por horas para abordar el tren hacia la capital. Muchos de estos conductores dejan «tirados» sus autos invadiendo las entradas de los garajes o los estacionamientos, agravado con el incesante tránsito vehicular de la calle Rivadavia con dirección hacia San Isidro, resulta una verdadera odisea conseguir entrar o salir de sus domicilios sin daños para sus autos.

Veredas destruidas
Veredas destruidas

En forma urgente deberá el municipio arbitrar los medios para reparar el deplorable estado de estas veredas y ordenar el estacionamiento.

Resulta de perogrullo mencionar los inconvenientes diarios que produce el paso a nivel de la calle Ayacucho y Rivadavia, en las horas pico, como la salida y entrada a los colegios. Si bien, luego de esperar varias décadas, el ferrocarril consiguió repavimentar el paso a nivel, pero la descoordinación de la formación de los trenes hace que cuando funcionan las barreras permanecen bajas durante largos lapsos. Esas tediosas y molestas esperas hacen presumir a los conductores que la barrera no funciona, situación padecida a diario y se aventura a cruzar las vías poniendo en riesgo sus vidas y las sus semejantes. Una opción sería construir un túnel en la calle Roca. Algunos vecinos proponen convertir al túnel de la calle Florencia Varela a doble mano, situación no del todo recomendable por la estrechez del mismo.

Ordenar la zona resulta indispensable para tratar de volver a la convivencia armoniosa y la tranquilidad que tuvo esta zona de Béccar.

Veredas destruidas
Veredas destruidas

 

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