Opinión

Mejor que ayer

Por Román Iglesias Brickles

Si bien, y por consenso universal, los períodos de la historia de los Hombres se miden en meses, años, centenos y milenios -por citar algunos ejemplos- nuestra bendita Argentina se ha autocreado una banda alternativa y exclusiva de parámetros temporales. Todo lo que sucede en nuestra tierra ya no se mide como en el resto del Universo. Los hechos aquí acontecen según otro orden de cosas y deben ser catalogados bajo estricto calendario vernáculo. Nadie en su sano juicio reconoce una cita que diga “en el siglo pasado sucedió tal cosa”. Quién intente gestar un diálogo con su interlocutor y que lo entienda sin mayores explicaciones deberá ser muy específico al respecto. En lugar de marcar el hito histórico externo deberá anclar la situación al hecho que marcó la época en nuestro país. La referencia a la caída del Muro de Berlín, entonces, deberá estar acompañado de “la renuncia de Raúl Alfonsin o la palabra hiperinflación” para citar algo del año 1989. Y así se logrará una completa comprensión del señalamiento que se quiera dar. 

 

La vida de la Argentina y su mirada global -podemos convenir- es lo que sucede entre elección y elección. Lamentablemente para todos nosotros, el recuerdo enlazado a cada proceso electoral tiene una dolorosa reminiscencia. Cuanto más enfrascada en su propia dinámica está la marea política, más se daña el presente y el futuro del país. Porque, vuelvo a insistir, el acting sobreactuado de que “este país es una mier..” o “este está condenado al éxito” pertenece en un 100% a la clase dirigente. La gente de a pie, la que día a día empuja desde su metro cuadrado para que su realidad sea lo más parecido a algo próspero, asiste como en el teatro a todo ese circo que se monta de manera permanente. Todo este compendio de situaciones creadas, autogeneradas y vivencias particulares forman parte de un ser nacional que, como tal, colabora para que las condiciones actuales florezcan. Tampoco es la “casta”, como diría un candidato a presidente, bajó en un plato volador y se mezcló entre nosotros para hacernos daño. 

 

El argentino, orgulloso por naturaleza pero también señalador con el dedo serial, tiene que tomar conciencia real de esta situación que vive el país y volverse protagonista. Es un momento delicado y crucial en la vida de mucha gente y se necesita estar presente, ser parte. Dejar de mirar de lejos y acercarse para encaminar, para aportar, sumar ideas y revisar, en todo sentido, que las cosas se hagan mejor. No hay salvadores ni recetas mágicas. Ni el segundo semestre ni la patria es el otro. Acá hay argentinos que deben tomar conciencia que su Argentina necesita de todos para estar mejor. 

 

Román Iglesias Brickles
Román Iglesias Brickles

Román Iglesias Brickles

rib@mediakit.com.ar 

Noticias relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close