Después de los excesos: claves para cuidar la salud tras la noche de Año Nuevo
El 1° de enero suele arrancar más lento de lo habitual. Las mesas abundantes, las comidas pesadas, el brindis que se repite y las trasnoches largas pasan factura al cuerpo, que pide una pausa y algo de cuidado extra. Lejos de soluciones mágicas, los especialistas coinciden en que pequeños gestos pueden marcar la diferencia para transitar mejor el primer día del año.
Uno de los puntos centrales es volver a hidratarse. El consumo de alcohol y el calor propio del verano favorecen la deshidratación, por lo que tomar agua durante toda la jornada es clave. También se recomiendan infusiones suaves, como té de manzanilla o menta, que ayudan a aliviar la sensación de pesadez digestiva.
En cuanto a la alimentación, el consejo es darle un respiro al sistema digestivo. Optar por comidas livianas —frutas, verduras, ensaladas frescas, carnes magras o caldos— permite compensar los excesos de la noche anterior. Evitar frituras y comidas muy condimentadas durante ese día ayuda a reducir la acidez, la hinchazón y el malestar estomacal.
El descanso es otro aliado fundamental. Dormir unas horas más de lo habitual, siempre que sea posible, contribuye a la recuperación general del organismo. Si el cuerpo lo permite, una caminata corta al aire libre también puede resultar beneficiosa: mejora la circulación, despeja la mente y activa el metabolismo sin exigir demasiado.
Por último, los profesionales recomiendan no automedicarse ante dolores de cabeza o malestares generales. Si bien pueden aparecer síntomas comunes tras los excesos, es importante escuchar al cuerpo y, ante molestias persistentes, consultar con un médico.
El inicio del año no tiene por qué ser sinónimo de culpa, sino una oportunidad para retomar hábitos saludables. Con hidratación, comida liviana y descanso, el cuerpo encuentra el equilibrio necesario para arrancar el nuevo año de la mejor manera.




