Salud

Ryuta Kawashima, neurocientífico: el cambio manual tiene «un efecto significativo en el mantenimiento de la salud mental y la función cognitiva»

El cambio manual está desapareciendo, y con ello un estímulo cognitivo diario muy beneficioso para nuestro cerebro, según el estudio

Un estudio de la Universidad de Tohoku (Japón) ha puesto cifras a algo que muchos aficionados al motor llevan años defendiendo por pura pasión. Y es que si bien no son precisamente pocos los entusiastas que afirman que conducir con cambio manual es más divertido, ahora podrían tener además la ciencia de su lado, ya que según el estudio, también podría ser más saludable para el cerebro. Y quien lo afirma, curiosamente, es el científico que está detrás de una de las sagas de videojuegos más vendidas de Nintendo.

Hace 20 años, entrenaba nuestro cerebro.

El estudio está liderado por el profesor Ryuta Kawashima, neurocientífico del Instituto de Desarrollo, Envejecimiento y Cáncer de la Universidad de Tohoku. Su nombre resultará familiar a cualquiera que haya jugado a alguno de los títulos de Nintendo que protagoniza, ya que fue el responsable científico detrás de la saga Brain Age y Dr. Kawashima’s Brain Training, los juegos de «gimnasia mental» que Nintendo publicó entre 2003 y 2020.

Lo que dice del cambio manual.

La investigación del neurocientífico analiza la actividad cerebral de conductores al volante de autos manuales y automáticos, y encuentra diferencias claras en la corteza prefrontal, la región del cerebro encargada de la memoria, la toma de decisiones y la atención.

Según recoge el medio japonés Best Car Web, Kawashima explica que al conducir un manual «hay que juzgar y luego elegir la marcha óptima según la situación, y esto supone una carga mayor para las funciones cognitivas del cerebro que conducir un automático pasivo«. Al final hay que tener en cuenta que, elegir la marcha adecuada, pisar el embrague, mover la palanca y dosificar el acelerador de forma simultánea obliga al cerebro y al cuerpo a coordinarse constantemente, algo que cualquiera que haya ahogado un auto mientras aprendía a conducir puede confirmar.

Entre líneas

Ese pequeño esfuerzo repetido, según el profesor, tiene beneficios que van más allá del simple placer de conducir. Kawashima sostiene que hacerlo con regularidad tiene «un efecto significativo en el mantenimiento de la salud mental y la función cognitiva«. Así pues, cambiar de marcha a diario podría funcionarnos como una especie de entrenamiento cerebral de bajo nivel, del tipo que el cerebro deja de recibir cuando el coche hace todo el trabajo por nosotros.

Cualquier hábito capaz de mantener el cerebro activo suma. Y en sociedades con población cada vez más envejecida, como la japonesa, contar con ese estímulo es importante, pues el deterioro cognitivo y la demencia son problemas de salud pública cada vez más acentuados.

Y sin embargo

La paradoja es que, mientras la ciencia tiene motivos para defenderlo, el cambio manual comienza a desaparecer del mercado a toda velocidad. En Japón y Estados Unidos apenas representa entre el 1% y el 2% de los autos nuevos vendidos, según los datos recogidos en el propio estudio. La irrupción de los vehículos híbridos y eléctricos, así como la comodidad que ofrece este tipo de transmisión, ha hecho que el cambio manual empiece a verse cada vez menos.

La fotografía todavía es distinta en Europa, aunque van encaminados hacia este futuro. En España, según Motor1, mantienen una tasa de autos manuales de en torno al 41% de las ventas, solo superada por Italia, con un 48%. La Argentina sigue en esa misma línea, pero el porcentaje es aún más bajo: 65% de los autos patentados cuentan con caja de cambios manual, según las estadísticas de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA). El 35% restante del mercado automotor local corresponde a vehículos con transmisión automática

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba